martes, 29 de marzo de 2011

QUE LA PRIMAVERA ES VIDA.

Un joven ha muerto apuñalado en una reyerta ocurrida dentro del  ámbito de un macrobotellón organizado  para celebrar la entrada de la primavera. Hasta ahí, la noticia. ¿Después? Después llega el tremendo dolor ante una muerte despiadadamente incomprensible. 
   
No pretendo hoy centrarme en el análisis del fenómeno del “botellón”, ni resaltar sus aspectos peyorativos  y menos aún, hacer ningún tipo de generalización, porque ni siquiera todos los que acuden a estas fiestas lo hacen con la misma finalidad, ni lo llevan a cabo de la misma manera. Que, afortunadamente, hay muchas clases de jóvenes.

Pero sí hay dos cosas en ello que me preocupan, que no acabo de entender -y no es problema sólo de edad - y que creo que afectan a una parte importante de la gente joven que se suma a esta forma de ... ¿diversión?

La primera: el objetivo del botellón parece ser – y no en menor proporción – el alcohol. Y de manera casi compulsiva, descontrolada, embarullada; se trata de pasarlo bien y para ello hay que beber, sin que importe cuánto. Pedir medida a la juventud fue, desde siempre, algo inútil por la propia esencia de esa etapa de la vida. Pero hoy, además, sienten muy pocas limitaciones.

Una segunda: la normalidad con que ellos aceptan –y la sociedad en general también – que para salir en determinados ambientes hay que llevar una navaja en el bolsillo, o un “defensor” en el coche. Por desgracia todos sabemos que es demasiado frecuente el fenómeno. Otra cosa es que nos cueste afrontarlo.


Por una parte, un intento serio de despersonalizarnos. Por otra, una aceptación real y premeditada de que la vida de cualquier persona puede que no valga tanto. Y da pánico esta mezcla.

Por el número de intoxicaciones y comas etílicos en chavales de muy poca edad producidos en estos ambientes; por los casos  ya ocurridos como el que comentamos, aunque no dejen de ser esporádicos, bien merecería que los propios jóvenes, padres, medios de comunicación y autoridades tomaran iniciativas serias al respecto. 

Porque la primavera es vida. Y  la juventud , primavera de la vida, su símbolo; que no muerte nocturna, ebria y premeditadamente traicionera.


domingo, 20 de marzo de 2011

JAPONESES


                                               
Cuando uno, que ahora tiene tiempo, viaja por España fuera de temporada, percibe la sensación de que nuestro país se compone de tres grupos sociales fundamentalmente: los niños, los pensionistas y un tercero muy curioso.

Siempre sonrientes, casi siempre en grupos, sombrero, a veces mascarillas y sin excepción cámara en ristre. No tienen pereza para recorrer miles de kilómetros y deben tener mucho dinero que se lo permita. Fotografían todo, lo aprenden todo, sus ojos son escáneres que lo registran y guardan todo Vayas donde vayas, ellos ya están allí. Y seguirán llegando. Son los japoneses.

Esto formaba hasta ahora parte del tópico. Pero hoy los estamos viendo de otra manera. Están dando al mundo ejemplo de pueblo trabajador, de pueblo socializado en extremo, que acepta vivir en grupo y toma como sagradas cada una de las reglas necesarias para ello; de pueblo, en fin, que te hace no dudar de que, una vez más, saldrán de esta hecatombe en muy poco tiempo y de que  volverán a seguir luchando por una forma de vida – con sus luces y sus nombras - en la que el respeto  es ley.

Dolor espantoso y ni una sola manifestación de histeria; colas interminables sin el más mínimo atropello; ciudades casi abandonadas, pero no saqueadas; les ofrecen teléfonos para ponerse en contacto con sus familiares y acuden sin avalanchas, con respeto a los demás, utilizando el servicio de forma adecuada y dándose las gracias mutuamente; estudia el gobierno un apagón eléctrico y no llega a ser necesario porque los ciudadanos se adelantan en sus propios hogares y edificios. Y un largo etcétera. Pero muy largo.

No suelo sentir envidia de la forma de ser o el tipo de vida de otras naciones o culturas. Ser español es estupendo y nuestro país también. Pero, ¿y si les copiáramos un poquito, al menos en estos valores sociales? No nos costaría mucho y lo estamos necesitando.

Para el noble pueblo japonés, junto con mi solidaridad en estos tremendos momentos de su historia, vaya mi más profunda admiración y mi infinito respeto.

martes, 15 de marzo de 2011

Misocatarísmico

     En Cádiz, como en cualquier ciudad que se precie, se buscó un lugar adecuado para cubrir una necesidad social que ha dado y sigue dando muchos quebraderos de cabeza: el botellón juvenil.

     Aunque no fue fácil encontrar sitio adecuado, se logró uno que podría cubrir el expediente: a la orilla del mar, aire limpio… Y con un único, pero importante problema: la seguridad.

     A tal fin, se dispuso, con buen criterio, la colocación de unas mamparas transparentes, que no rompieran las vistas y, sobre todo, que evitaran la posibilidad de que alguno terminara involuntaria o inconscientemente en el agua.  Costó su pasta, no creáis. 

     Muy bien: pues las han destrozado.    Así, sin más: destrozadas las mamparas aunque estaban puestas para su seguridad.

     Desde luego que no pasa nada, porque se pondrán otras y ya está. Pero esto me llevó a seguir dando vueltas a algo que nunca acabo de entender: ¿por qué a los jóvenes les molesta, les irrita, les pone nerviosos, les sobreexcita en grado sumo todo aquello que esté limpio?

     Pintad una pared, poned buzones nuevos en el Bloque, renovad el ascensor, que ponga el del gas el papelito para la próxima lectura del contador, una nueva marquesina para el autobús y un largo etcétera con el mismo común denominador: en horas, se verán llenas de graffitis, rayados , arrancadas o, simplemente, destrozados o destrozadas.

     Y ¿cómo se llamará esa enfermedad?, que no lo sé. Porque ahora eso será una enfermedad, supongo. Y de las importantes, que no es tan infrecuente como sería deseable. Así que empecé a jugar con las palabras, con sus raíces, con los idiomas en los que se ponen nombres a las palabras importantes.

     ¿Será por miedo? y me salió: catarismofobia: miedo, temor irracional e irreprimible a todo lo que esté o huela a  limpio; ¿será odio?: misocatarísmico: aplicado a las personas, dícese del sujeto que odia profundamente la limpieza; ¿será, en fin, porque el orden, la limpieza implican disciplina, responsabilidad, conciencia de vivir en sociedad y es mejor “ancha es Castilla”? Pero para este último caso tenemos nombres de sobra, así que termino el juego.

domingo, 13 de marzo de 2011

QUE NO SÓLO EL FUMAR MATA

Creo que pretender hoy demostrar que hombres y mujeres, como personas, somos iguales es tan innecesario como pretender demostrar que todos también lo somos independientemente de nuestra raza. Al menos en nuestra cultura occidental.

            A ambas obviedades no se ha llegado porque sí, sin más. No las hemos “descubierto” nosotros, los modernos. Ha sido un largo y lento proceso de evolución no ya sólo mental, sino  incluso genética, posible gracias a otros muchos pasos previos, como lo es toda la historia del ser humano sobre la Tierra.

            Sin pretender desarrollar ninguna tesis sino, más bien, expresar lo que uno siente cuando oye el golpeteo insistente de las noticias sobre  violencia  por diferenciación sexual , creo que es llegado el momento de convertir en normal  lo que todos llevamos ya  totalmente interiorizado.

            A nadie le falta información. Pienso que no hacen falta, tampoco, ni nuevas ni grandes leyes. Si acaso, falta cierto nivel en la exigencia  del cumplimiento de las que tenemos. Sobre todo, de aquellas que nos definen y defienden como personas. Que no se puede matar, que no se puede utilizar la violencia en nombre de nada contra otro ser humano. Que, en caso de conflicto, para eso está la justicia, para dirimir entre iguales.





Pero tiene que estar. Es necesario asumir con claridad  ese principio y con firmeza la exigencia social de su cumplimiento. Sin complejos. Y es necesario  dotar de los medios precisos para su desarrollo a las instituciones implicadas y al propio sistema judicial.  

Creo que en las medidas de  defensa de la igualdad entre hombres y mujeres hay demasiado márketing, demasiada “legislación espectáculo”,  una  insistente búsqueda, en fin, de un titular en la prensa, y excesiva focalización ideológica.

          Con muy pocos pasos, pero tal vez con más firme decisión, se ha conseguido en poco tiempo que más de medio país deje de fumar y el resto seguro que lo hará en breve.

          Sería importante hacer algo más. Que no sólo el fumar mata.

    





martes, 8 de marzo de 2011

Primer intento en serio.

Un soneto me manda hacer Violante,
que en mi vida me he visto en tal aprieto; ...

Estamos dando el módulo de Informática en el Aula de Mayores de la UCA y nos han enseñado a crear un blog. Éste  quiero que sea  el mío. Y de su nacimiento dan fe los primeros pasos, reflejados en los textos 1 y 2. Son pruebas, ensayos llevados a cabo en directo durante la sesión de aprendizaje.

Yo pensé que no hallara consonante...

El primero es la bienvenida. En el segundo, se nos estaba enseñando a insertar imágenes. Buscamos en Google sobre mariposas, luego sobre atardeceres. Mi cabeza entonces descansó en Platero mientras todos mis sentidos me transportaban a Huelva. Y no me pregunté por qué.

Por el primer terceto voy entrando...

"Mi pueblo" siempre fue aquél en el que estaban mis padres. Fueron muchos y los sentí como tales aún sabiéndome de paso. Mirabel, Higuera, Huelva.... Almaraz, otra vez Mirabel, otra vez Almaraz.. Luego Mérida. Y Jerez.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
... 

Con los años, se fueron asentando en mi alma, sobre todo,  las vivencias, los sentimientos, los colores y los olores de Higuera, Huelva y Mirabel. Seguro que algún día encontraré cómo rellenar ese hueco que reclama mis auténticas raíces.

contad si son catorce, y está hecho.

viernes, 4 de marzo de 2011

Atardecer


Avanzando por la vida, 
mi saco siempre  a la espalda.
¿Serán mariposas blancas?
Cae la tarde, Platero.
Vamos a descansar.

Empezando

No sé qué será de esto. Pero  ojalá sea bonito.