sábado, 30 de abril de 2011

ELECCIONES POR OBJETIVOS

     Y ¿ por qué no?
     Estamos en plena campaña electoral y me gustaría dejar en este Blog constancia de algunos pensamientos que me ocupan en estos momentos en que nuestro país, me refiero a España, no anda precisamente escaso de preocupaciones.
      Todos recordamos la frase: "Las promesas electorales están hechas para no ser cumplidas". Y, además de recordar la cita, también hemos tenido  todos  suficientes muestras de la veracidad de tal afirmación. A lo peor lo decían convencidos firmemente  de que la casta política era, en realidad, la dueña del cortijo. Y a lo peor siguen convencidos de lo mismo.
      Pues bien: empieza la campaña. Y me gustaría que me hablaran, que me explicaran, que me propusieran sus puntos de vista sobre los problemas que a todos  nos implican. Y sus soluciones. No las que proponen o propusieron, lo que hacen o hicieron "los otros", que, como hemos vivido aquí, lo hemos visto,lo conocemos y tenemos nuestra idea de cómo lo han hecho cada uno en su papel. No. Quiero saber las que proponen ellos, quienes en esos momentos nos hablan y nos besan.
     Para ello sería necesario, como en cualquier empresa, un análisis previo, verdadero, real, de la situación en que estamos en lo político, en la estructuración del Estado, en lo social, en lo económico, en educación, en sanidad...; una propuesta de a dónde queremos - porque podríamos - llegar, incluídas las utopías; los medios que habría que adoptar para ello y, por último, el compromiso de ejecutar ese programa, - porque ellos saben hacerlo y para eso se presentan- o, en su caso, dejar que otros lo intentaran, una vez depuradas las oportunas responsabilidades tanto políticas como cualesquieras otras que hubiere. Que ya está bien.
      Y yo me leería los distintos programas  - que entonces sí tendrían que estar claros -. me informaría de aquellos puntos de mi especial interés y votaría  aquella opción que creyera más adaptada a las necesidades actuales. Al igual que yo, el resto de la ciudadanía. De esta manera, la propuesta que obtuviera la mayoría de los votos presentaría un equipo gestor del patrimonio de toda esta nación a la que seguiremos llamando España, que ése es su nombre y nos gusta, y a ese equipo gestor le llamaríamos Gobierno porque se dedicaría a gobernar, a llevar a buen puerto los intereses  de toda la nación cuya mayoría los ha elegido, y no los intereses del partido que lo sustenta.
     A los cuatro años, vuelta a lo mismo: análisis, a ver dón de estamos y a dónde queremos llegar, medios....En definitiva: objetivos a cumplir y exigencia de su cumplimiento.
     Creo que esto también sería democracia. Y habría que empezar a pensarlo muy en serio si no queremos seguir pagando sin haberlo comido ni bebido: antes, para que gestionen; luego para arreglar lo que han "gestionado". Que no juzgo necesario recordar lo que nos está pasando.
      Es decir, como en cualquier empresa, propongo exigir trabajar por objetivos porque creo que nadie puede seguirse sintiendo - siglo XXI en marcha - dueño de reino, taifa  o cortijo.

martes, 26 de abril de 2011

HIGUERA, BUENO, HIGUERA DE LA SIERRA ( II )

Enero, 1954.- He estado muy ocupado. Veréis:

Primero lo de la Escuela y la  Cabalgata. Es que en este pueblo hay un jaleo enorme con la Cabalgata de los Reyes Magos. Toda la gente participa y me decían que era precioso. Ya voy  a la escuela y  los niños están nerviosos con la Cabalgata. Yo no entendía lo que pasaba, pero todos se van a vestir de pajes, de moros.. se prueban las ropas cuando les llaman.. y a todos les entregarán los Reyes el regalo que hayan pedido. Eso lo hacen en la plaza. El caso es que casi no se habla más que de ello.

Total, que un día por la mañana vino al Cuartel a no sé qué  un señor que es médico de aquí, Don Domingo se llama. Y me vio y me preguntó si estaba a gusto en el pueblo y en la escuela y todo eso y yo le dije que sí, pero que todos mis amigos se iban a vestir, y que yo, como habíamos llegado tarde, no podía. Y él  se echó a reír y me dijo que no me preocupara.

Por la tarde me llamaron para probarme el traje de moro, así que ¡me puse más contento...! no pude dormir esa noche. Y tuve que escribir la carta  de prisa para pedir lo que quería. Total, que he salido en la Cabalgata con todos los amigos. Mi madre me puso papeles de periódico por dentro de la camisa, en el pecho, para que no pasara frío, que es por la noche y aquí hace también mucho, como en Mirabel y luego, en un corral que hay al lado de Marcial, el herrero, que de allí salíamos, me pintaron la cara de negro con un corcho quemado.

Lo de la Cabalgata no soy capaz de contarlo. Es precioso. Dicen que es una de las mejores cabalgatas  de España.Yo iba nervioso perdido pero muy contento, mirándolo todo, me faltaban ojos para atender a todas partes: las carrozas, los Reyes,las bandas de música, los villancicos que cantan aquí, que son muy bonitos, con todo el pueblo en la calle...  A mí me tocó detrás de una carroza y los que iban arriba no se movían en todo el recorrido, quietos,quietos. Nunca había visto algo así. Luego nos dieron a todos los niños nuestro regalo, cada uno teníamos un número. A mi, un parchís. Bueno, vine a casa loco de alegría y cansado de todo el tiempo que duró, así que me acostaron rápido, aunque tardé en dormirme porque no se me cerraban los ojos.

Mi habitación está más adentro que la de mis padres. Y no sé a qué hora sería me desperté porque encendieron la luz y oía a mi madre quejarse. Entró mi padre a verme, pero me hice el dormido porque estaba asustado: a mi madre le pasaba algo. Luego sentí que entraban algunos guardias y luego vino otro señor que no conocía, D. Antonio, el otro médico de Higuera. Y a mi madre le pasaba algo, así que me metí debajo de las mantas y de la almohada y me tapaba los oídos, estaba muy asustado... hasta que sentí llorar a un niño chico. Yo no sabía qué pasaba, pero se fueron calmando todos, o yo me fui quedando dormido, no lo sé.

Cuando me desperté por la mañana porque sentía a gente que entraba y salía de casa... me llevaron a ver a mi hermana, que había nacido esa noche. Y mi madre ya estaba bien, aunque en la cama y muy cansada, no sé lo que le habrá pasado. Mi hermana tiene el pelo muy rizado, es muy bonita y muy chiquinina. Yo estoy muy contento por lo de los Reyes de ayer y por lo de mi hermana.  Hoy comeré en casa de uno de los guardias y me quedaré allí con ellos todo el día, aunque iré a ver a mi madre y a mi hermana de vez en cuando. Voy cada dos por tres y me quedo allí a su lado mirándola para ver si abre los ojos y me mira y, de paso, miro a mi madre, a ver si se pone bien pronto.

¡Ah!, de la Escuela, el Maestro dice que todo bien, pero que tengo la letra muy fea, así que me manda hacer cuadernos de caligrafía y me duelen las manos de tanto escribir, pero bueno.

No sé, me siento raro, nervioso. Me han pasado muchas cosas en todos estos días.

lunes, 18 de abril de 2011

HIGUERA, BUENO, HIGUERA DE LA SIERRA ( I )

1953, finales de Octubre. Mi padre ya está  en casa. Llevaba tiempo fuera, lejos, en una Academia, mamá dice que en Úbeda.  Ahora  ha venido y trae unos galones colorados; él dice que son de “cabo tomatero”. Los demás guardias ahora le dicen: “A tus órdenes “, como  él se lo decía antes al Cabo, solamente que él decía “a sus órdenes”. Pero ya no se va de servicio, porque dice que nos tenemos que ir a otro sitio. Nosotros vivimos en el cuartel de Mirabel, que es un pueblo de Cáceres.
Mi madre está embarazada, voy a tener un hermano o una hermana. Y, por lo visto,  es verdad que nos tenemos que ir a otro pueblo, ya el tercero desde que nací. Pero éste  de ahora está más lejos, mucho más lejos. Me lo han enseñado en el mapa del hule que tenemos en la camilla y está lejos de verdad. Dice mi madre que tardaremos un día entero en llegar en tren. No sé. Ni estoy contento ni no lo estoy; estoy con la cosa de lo que vaya a pasar y de lo que voy a conocer... Ya veremos.
Primeros días de Noviembre. Hace tres días salimos de Mirabel en tren a las tres de la madrugada. Mis padres habían deshecho la casa y lo habían facturado todo, así que tuve que dormir en otro pabellón hasta que me despertaron para ir a la estación. Lloraban cuando nos despedimos, sobre todo las mujeres. Mi madre se abrazaba a la Señora Ramona y a las otras… Es que hemos estado aquí cinco años.
Vine toda la noche pegado a los cristales de la ventanilla del tren, intentando ver. Mi madre me lo explicaba, que ella sí conoce todo esto porque el abuelo es ferroviario y ella ha viajado por aquí. Estaba un poco asustado porque me había dicho que teníamos que cruzar el Tajo que es un río muy grande, muy ancho y muy hondo  y no sabía qué haría el tren para ello. Luego… ¡claro!, un puente  de hierro más grande. Ya me quedé más tranquilo, se fue haciendo de día y me dormí. Es que yo nunca había salido de Mirabel. Sólo para ir a la Estación de San Marcos donde viven los abuelos.
Un transbordo. Y otro. Así todo el día. Luego ya dejamos el tren y nos montamos en un coche de línea de Casal. Me gustaba más el tren, que podía andar por el vagón. Y llegamos a nuestro nuevo pueblo. De noche, era ya muy de noche. Me bailaba el suelo según andaba por la casa y, al sonarme, se quedaba todo el pañuelo negro de carbonilla.
Como nuestros muebles llegarán dentro de 15 días, me tendieron en una sala  un colchón y me quedé dormido. Según me dicen, he estado dormido toda esa noche, el día de ayer entero  y me desperté hace un rato, así que he salido a ver esto antes de que ponga mi madre la comida.
Es un cuartel más grande que el de Mirabel. Tiene un patio bonito, con pozo, flores, lavaderos, huertos…y sitio para jugar. Ya tengo amigos. Nuestro pabellón está en el patio, un poco sólo, pero bien. Y el que manda es un Sargento, que yo no los había visto nunca. Parece que le gustan los niños pero no quiere que demos la lata.
Los niños van a la Escuela, así que dice mi padre que irá a hablar con el Maestro, a ver si ya mañana puedo ir yo también. El que me toca se llama Don José. Ya veremos.
Ah! Mi pueblo de ahora se llama Higuera, bueno, Higuera de la Sierra. Y es de Huelva, que está muy lejos de mis abuelos en Extremadura. Aquí los niños hablan de otra manera y, a veces, no los entiendo. El cuartel está al borde de la carretera así que veo pasar más coches que en Mirabel. Hay que cruzar con cuidado la carretera para ir a jugar a las Casas Baratas.
Otro día cuento más. Iré apuntando para que no se me olviden las cosas, así que me voy a ver a mis nuevos amigos un rato. Todavía no me sé muy bien sus nombres, pero ellos ya sí me conocen a mí. Me llaman “ el hijo del Cabo”.

sábado, 9 de abril de 2011

GUANTE BLANCO

Una joven de 25 años se ha conformado con dos años de cárcel por robar 860 euros de una iglesia situada en el Paseo del Duque de Mandas de San Sebastián, tras un proceso de mediación penal por el que ya ha devuelto parte (470€) del importe sustraído (860 € ) a los responsables de la parroquia. Además, la mujer deberá indemnizar a la parroquia con los otros 390 euros restantes.

Esa es la noticia  que me llamó la atención, algo resumida. Y la transcribo tal cual por si alguien aún es de la idea de que en nuestro país nadie devuelve lo robado. Sirva pues de constatación.                         

Conozco gente que opina que ninguna persona debería estar en la cárcel por robar. Si lo hicieron para comer, proclaman, habrá que procurar que puedan trabajar con dignidad para poder cubrir esta necesidad vital suya y de su familia y, si conviene al caso, exigir un proporcional resarcimiento del daño social causado. Si se hizo para lo que podíamos llamar “capítulo de varios”, pues habrá que procurar que devuelvan lo robado y trabajen y paguen con su trabajo el resto, si lo hubiere, más los gastos que genere el necesario resarcimiento social. Porque  – arguyen – condenándolos a cárcel no solamente no recuperamos lo robado sino que, además, hemos de correr con los gastos de su estancia carcelaria, cosa que, por una parte, no se desea a nadie así, sin más y, por otra, sube bastante los Gastos Generales del Estado, en este caso de manera innecesaria según su teoría.

Se me vienen a la memoria meses y meses de telediarios llenos de cantidades que ni se me ocurre escribir – porque se me escapan de los márgenes y, sobre todo, de mi capacidad de cálculo mental – saltando de robo en robo, malversación en malversación, comisión en comisión,atraco en atraco y demás figuras lingüísticas al caso y no soy capaz de recordar ni una sóla aclaratoria de la parte o el todo devuelto por sus “segundos propietarios” una vez apresados éstos. Y me hubiera gustado, la verdad.

Ahora veo que, en efecto, esa posibilidad existe.

Escuché muchas veces a mi padre decir que lo que no se podía hacer entonces era robar bellotas para comer, porque ibas a la cárcel. De ahí para arriba, añadía, ya era otra cosa. Eran, como podréis deducir, otros tiempos. O mejor aún: esto era hace muchos años; porque no sé si, en esto al menos, estamos en otros tiempos.