jueves, 15 de septiembre de 2011

HIGUERA DE LA SIERRA (VII)

     Habréis notado que llevo mucho tiempo sin escribir. Y es que ha pasado algo muy importante que me ha tenido muy ocupado. Veréis:

     Vinieron unos misioneros por el pueblo ( " que viva Higuera, que viva Higuera, viva la Santa misión..." ), y sería por lo del premio Franco o  lo que fuera, el caso es que hablaron con D. José, con D. Inocencio y con alguien más y me propusieron irme a su seminario en Monachil, Granada. O sea, estudiar para fraile como ellos.

     En mi vida se me había ocurrido hacerme cura ni fraile, ni nada parecido, ni en casa se había hablado nunca de esa posibilidad, pero el caso es que me entusiasmé con la idea y les dije que sí, así que ellos empezaron a moverse y yo a ilusionarme. Cuando se fueron, quedaron en que me llamarían para hacer las pruebas...

     Y ya dejaron solucionado el problema principal: en casa no se dispone de medios para costear esos estudios, así que nos dijeron que no nos preocupáramos, que ellos lo solucionaban: Dª Trinidad, la madre de D. Francisco Girón, ha creado una beca para ello. Lo único es que D. Inocencio se quedó un poco contrariado: " ¿Por qué no al Seminario Diocesano y te haces cura como yo?"

     Bueno, pues  resulta que hubo un terremoto en Granada y lo dijeron mucho en la radio y explicaron que por allí sucede mucho. Y me daba miedo, la verdad. Como, además, me preocupaba  que yo no podría aguantar esas ropas de los frailes que pican mucho - que yo no aguanto ni los jerseys, ni los pantalones, ni nada que pique aunque mi madre me los pone y yo me los quito en cuanto puedo - pues le dije a D. Inocencio que mejor para cura. Se puso más contento que nada y me dijo que él lo arreglaría todo. Habló con mis padres y con D. José para que me diera unas clases al mediodía para el examen de ingreso.

     En el verano vine  a Huelva, al Seminario, para estar un montón de días y conocí a  muchos compañeros que vinieron, como yo, a ver si los admitían. Los había de todos los pueblos de Huelva. Del nuestro vinimos dos, Pepe Luis y yo.

     Y aquí estoy, en el Seminario de Huelva, porque me admitieron , estudiando latín y otras cosas más ( muchas ya me las enseñó y muy bien Don José ) y levantándome a las siete de la mañana, con mi sotana, fajín azul, roquete y bonete.  Esto es muy bonito. Es un edificio muy nuevo, con un montón de cosas que no conocía y se está bien, muy bien.  Yo estoy contento, de verdad. Aunque me acuerdo muchísimo de mis padres y mi hermana. Y de los estudios, creo que podré hacerlos muy bien. Ya veremos. 


     Como supondréis, jamás se me hubiera ocurrido pensar que estaría ahora mismo aquí, pero es lo que ha ocurrido en muy poco tiempo. Así que ésta es mi historia hasta hoy, que tenía ganas de contarla.

2 comentarios:

  1. Bonita historia que además sucedió un día y te fuiste del pueblo. No recuerdo que lo comentaras con nosotros, tus amigos, pero sí cuando sucedió. Luego volviste un día y con Pepe Vázquez y yo mismo,formamos un trío para cantar en la misa...bajo tu supervisión. ¡Kiri e e e e e ¿Lo recuerdas? Un saludo y me alegro que vuelvas a escribir.

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  2. Pues no me acuerdo de esa nuestra misa cantada. Entonces tenía buen oído para la música y buena voz, de tiple, claro. El oído me sigue acompañando. La voz... Siempre cuento que cuando estaba en Madrid tabajando, había en la pensión conmigo un afilador gallego de los de la bici y el chiflo, Gabino. Yo andaba, en los ratos libres, siempre con mi guitarra y él me escuchaba con una sonrisa. Un día me dijo: "Tiene usted poquita voz, pero desagradable". Y nos echamos a reír ambos, que nos llevábamos muy bien.

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