Después de ser desalojados de la Puerta del Sol los acampados del grupo "Democracia Real Ya", esta noche han vuelto a reunirse en el mismo sitio unas dos mil personas, jóvenes y mayores.
Me ha llamado la atención que los jóvenes, que algunos jóvenes, que pocos o muchos jóvenes hayan dejado de estar callados. Y creo que eso está bien, que ya tardaban.
Pero me preocupa que, como todo intento de este tipo, termine siendo manipulado o tal vez ya lo haya sido, que los tentáculos de los partidos ya asentados, y no son sólo dos, son extremadamente largos. No sea que lo que aparece hoy como reivindicación sensata y libre, termine resultando, una vez más, estratagema interesada y dirigida y volvamos a sentirnos marionetas. Aquello del árbol y las nueces.
Lo que sí he oído con claridad son algunos mensajes perfectamente definidos: "¡Democracia Real Ya!", " No queremos ser mercancía de políticos y banqueros" y "Ni derechas ni izquierdas, ciudadanos libres". Esos mensajes, al día de hoy y en sus bocas, no tienen nada que envidiar a los que saltaron a la calle en mayo del 68. Y yo los firmo.
Entiendo que están pidiendo, y con ellos gran parte de la sociedad, que entre en nuestro país un régimen de auténtica democracia, cansados ya de una partitocracia cada vez más omnívora, fagocitante, que sólo se mira a sí misma, a sus respectivas clientelas y que no solamente no ha conseguido acabar con el fenómeno de las dos Españas sino que parece haber hecho serios intentos para mantenerlo y acrecentarlo. Que, además de dos, ya somos otras tantas. Y, vuelvo a insistir, no es problema sólo de los dos grandes.
Es posible que también pidan que no paguen la crisis y de forma tan brutal quienes, en principio, no son sospechosos de haber tenido culpa alguna. Sería una crueldad que la pagara toda una generación de jóvenes que, por definición, aún no han formado parte de ninguna de las "burbujas". Y sabemos y saben que lo pagarán.
Por eso me ha preocupado oír al representante madrileño de la autoridad que, entre otras cosas, ha afirmado que " no podemos dejar que cuatro utópicos hagan peligrar conquistas que nos han costado años y esfuerzos a todos", frase, por cierto, cargada de demagogia en extremo. No sé, me ha dado la impresión de que se están sintiendo muy incómodos al recibir con toda claridad el mensaje de descontento generalizado que hay ante la clase política. Pero ellos verán
Aunque si, cuando se sienten "touché", la reacción del poder va a ser ésta de ahora... pues eso, que me preocupa. Quizás fuera mejor “escuchar” lo que está pasando, atender a los avisos que se están transmitiendo. Que hay toda una generación dada ya por perdida; que hay demasiados millones de parados; que hay un número más que suficiente de familias en las que nadie trabaja.
Así que, con estas premisas y una ojeada a los mapas de Europa y África, yo daría otro repaso a este asunto.
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