lunes, 16 de mayo de 2011

HIGUERA DE LA SIERRA (IV)

1.958.- Hoy os quiero hablar de varias cosas. Por ejemplo, de una que me gusta mucho y que sucede todos los días. Cuando salimos de la escuela por la tarde, después de merendar, nos vamos a jugar por la calle, o me voy a casa de Eduardo con los tebeos de El Capitán Trueno, El Jabato, El Guerrero del Antifaz, el TBO … y con los álbumes del chocolate Nestlé, que son muy bonitos y coleccionamos los cromos, O vamos a casa de Wolfgang, el de Correos, a cambiar los tebeos y a por alguna novela que nos encarga  mi madre, que a veces nos da para que nos compremos chocolatinas.
Total, que pase lo que pase, cuando llega la hora y empieza a oírse la música  por las radios de las casas, se queda el pueblo vacio de chiquillos. Es que nos ponen “Diego Valor” en Radio Sevilla, que son las aventuras de este personaje y todo lo que le sucede en sus carreras por el espacio, así que empezamos a correr cada uno para nuestra casa si tenemos radio o  a la casa de algún amigo para poder escuchar el episodio. Nosotros tenemos una radio Marconi, que han comprado mis padres en los Almacenes El Carmen de Aracena y se escucha muy bien. Algunas noches mi padre se pone a buscar Radio Pirenaica, que se oye regular y hace mucho ruido. Pero la pone muy bajita para que no se oiga fuera en el Cuartel y dice que yo no diga nada a nadie de eso, que ni se me ocurra. No sé, no entiendo lo que dicen, porque casi no oigo nada, que se ponen ellos muy encima. Pero lo de Diego Valor no nos lo perdemos ni un día. Hasta mi abuelo, que vienen a vernos cada año, se junta con nosotros para oír el capítulo y dice que no se quiere ir a Extremadura hasta que no acabe la serie.
Otra cosa muy bonita que también me gusta es cuando llega la fiesta de la Virgen del Prado, que es la Patrona de aquí. Ponen la Iglesia preciosa, llena de flores que huele de maravilla y nos revestimos para la Misa muchos niños con las dalmáticas que tiene D. Inocencio en los armarios de la Sacristía. Parece aquello una Misa de categoría.
Y ya voy a terminar, pero antes quiero contar un problema que tengo . No sé por qué me dan mucho miedo los perros. Y dice mi madre que como ellos se dan cuenta de eso, se vienen a por mí tan pronto me ven. El caso es que para ir a la Escuela tengo que pasar todos los días, para ir y para volver, por la mañana y por la tarde, por la fragua de Ángel y su hermano, los herreros, que son muy amigos nuestros, pero tienen un  perro canelo que sale corriendo a por mí nada más verme aparecer.
Yo voy con Juanito y él se queda tan tranquilo, pero a mí me entra el pánico y salgo corriendo y gritando llamando a Ángel hasta que él sale y le pega un silbido al perro para que se esté quieto. Luego, siempre me dice algo para tranquilizarme.
A veces, si él está en la puerta, le grito: ”¡Ángel, sujeta al perro!” y él me dice que pase y ya está. Y Juanito ni se entera, como si no fuera con él. Sigue a lo suyo y se acabó. Pero yo lo paso fatal. Otros días, si el perro está dormido a la puerta, me voy sin hacer ni ruido por la otra acera y ya, cuando he pasado de él, salgo corriendo y se acabó.
Bueno, otro día os hablo de D. Inocencio.


1 comentario:

  1. Efectivamente; así sucedía, tal como tú lo explicas... Yo también estaba enganchado a esa serie radiofónica en la que Diego Valor, al igual que Roberto Alcázar y Pedrín, en los tebeos, ganaban al final. Mientras tanto atentos a la radio terminando el relato en lo más emocionante.
    He conseguido algún tebeo de Diego Valor, pero no es comparable con la narración oral, con ruidos, música, etc.

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