Dedicado a Eduardo y Pepe Cuaresma, mis amigos, parte fundamental de mis recuerdos de la infancia. A Juanito, que sigo sin encontrar, y a Mª. Eugenia, su hermana, junto a todos los demás niños del Cuartel: los López, Prado, Romero…
Mi especial agradecimiento a Gabriel Salas. El me ayudó a reencontrarlos y a reencontrarme con Higuera, de donde un día salimos, pero de la que nunca me he ido.
1.958.-Me vais a perdonar pero, con esto de los cuadernos de caligrafía y las tareas de la escuela, me quedaban todos los días muy pocas ganas de escribir. Me han pasado muchas cosas y me gustaría contarlas, así que lo haré desde ahora, pero ya no por fechas, que me liaría, sino según se me vayan viniendo a la cabeza o porque me gusten especialmente. Hoy, por ejemplo, os quiero hablar del Betis.
Yo ya soy del Betis. Cuando llegué aquí no entendía nada de fútbol, ni conocía los equipos, ni nada de eso. Pero aquí todos los niños hablan mucho de ello y todos son del Betis que es un equipo que hay en Sevilla. Vamos, también hay otro, el Sevilla, pero nosotros somos del Betis. Yo no lo conozco, pero si eres niño, tienes que ser del Betis, que las niñas son del Sevilla menos mi hermana que dice que si yo soy del Betis, ella también.
Al que sí conozco es a Luis del Sol, que es un jugador del Betis, que viene a veranear aquí y a su sobrino Mundo. Muchas tardes nos vamos con él dando un paseo por la carretera de Aracena hasta allá a lo alto, a La Pizarra. Se lleva un balón de verdad y jugamos un buen rato. Yo no soy muy bueno y, además, con las gafas… Pero llegamos a casa sudando.
Otros días nos vamos a la casa donde veranea. En el pasillo, le tiramos rodando el balón a Mundo y da unos pepinazos enormes para lo chico que es, así que también nos lo pasamos estupendamente.
Quien me ha enseñado, sobre todo, a ser del Betis es el Sr, Cuaresma, el padre de mi amigo Pepe. Siempre que voy a su casa para comprar café me habla de lo que ha hecho el equipo. Y los domingos se los pasa pendiente totalmente de la radio. Por cierto: me encanta el olor que sale de allí a café recién tostado; es un olor riquísimo. Y paso muy cerca todos los días cuando tengo que ir o venir de la escuela.
Otra cosa que quería contar: el otro día, mi padre y los guardias que no estaban de servicio ( el Sr. López y otros ) estuvieron plantando en el patio del Cuartel una palmera muy bonita. Dice mi padre que dentro de algunos años, si la cuidan, se pondrá muy, muy alta. Y que, si volvemos a verla, siempre podremos recordar que ellos la plantaron. Ahora es pequeña y no nos dejan acercarnos ni jugar con la pelota por allí.
Yo ya me encuentro muy a gusto aquí aunque me sigo acordando de Mirabel y de los abuelos, pero esto es ya como si fuera mi pueblo de verdad. Seguiré contando más cosas otro día.
También eran del Sevilla los "ricos". Los trabajadores, del Betis.
ResponderEliminarEl padre de Pepe era sordo igual que mi padre y se pasaba la tarde del domingo con la quiniela y las avellanas, partiendo las cáscaras en pedacitos muy pequeños, debido a los nervios, ante los resultados de los partidos. Su mujer Antonia,no queria que se dijera que tostaba café sino cebada porque el café venía de contrabando desde Portugal, aunque todo el mundo, incluso los guardias, lo compraban; curioso ¿Verdad?
A mi me mandaban a por el café a casa de Pepe, lo que daba motivo para algún rato de charla y de juegos. Pero también te confieso que, la mayor parte de las veces, el encargo era de cebada. Cuestión puramente económica, que no de otro tipo.
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